Una mujer de 40 años, vecina de Pontevedra, víctima de un intento de violación del que acusa a un taxista, ha declarado ante el juez que logró evitar la agresión "a base de darle charla y charla. Al cabo de tres cuartos de hora de hablarle y hablarle sin parar, él me reconoció que se había enfriado, que le dolía mucho la cabeza y que me dejaba marchar". En el careo el taxista negó la versión de la mujer, asegurando que no la había visto nunca, pero ella señaló que "le contó toda mi vida y también le preguntó cosas a él. Así supe que tiene 38 años, que está casado, que tiene tres hijos y que él mismo piensa que está un poco mal de la cabeza". El caso está visto para sentencia.
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La mujer está equivocada. El taxista no pasó de la intención, en cambio ella le infligió daños físicos y posiblemente morales. La víctima real es el taxista. Él debería demandar a una mujer que sale a la calle manteniendo principios o comportamientos cerrados, poco adaptativos a la realidad, además de terriblemente impiadosos.
Me llama la atención, más que la noticia, las tags que has empleado. 'historia', vale, pero ¿'graciosa'? ¿que tiene de gracioso un intento de violación? No creo que a la mujer le hiciera ninguna gracia.
Espero que la justicia actue en consecuencia y se encarcele a ese sujeto. Porque quien lo intenta hacer una vez, lo intenta hacer dos. Y probablemetne no es la primera vez.
Y que se dejen los abogados de excusas con los 'problemas mentales': este tipo de elementos no tienen ninguna 'voz' misteriosa que les obligue. Son simples canallas.
Saludos.